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“Has ganado mucho dinero a mi costa. Vete preparando, que quién ríe el ultimo ríe mejor”. Es el mensaje que recibió Arsenio en su cuenta personal de la red social Facebook de parte de Florencio. Este último estaba diagnosticado de trastorno bipolar y había sido ingresado en varias ocasiones.

Arsenio acudió a los tribunales y el Juzgado de Instrucción nº 46 de Madrid condenó a Florencio, como responsable de un delito de amenazas, a una pena de multa de un mes con cuota diaria de 3 euros día.

A pesar de ello, Florencio interpuso recurso de apelación denunciando la existencia de error en la sentencia al no conceder el juez la pena de la orden de alejamiento que solicitó.

La Audiencia dictó una prohibición de acercamiento y de comunicación, lo que incluía cualquier comunicación por cualquier medio, incluso el de Facebook, Instagram, whatsapp, o cualesquiera otros medios de comunicación habidos en la actualidad que permiten y facilitan el contacto virtual entre las personas.

El Tribunal madrileño lo estimó así  porque en muchas ocasiones las víctimas sienten temor no solo por la presencia física del condenado, sino, también, por un acto de comunicación virtual. Además, en este caso, el condenado está diagnosticado de sufrir bipolaridad, lo que afecta a su salud mental y que hace merecedor al recurrente de la citada orden de alejamiento como pena del delito de amenazas.

Esta pena de alejamiento conllevaba que el condenado no podía acercarse al denunciante/perjudicado ni en su lugar de residencia ni en del trabajo, ni en cualquier otro lugar en donde se le pueda encontrar.

A su vez, al estimarse el recurso tampoco podía comunicarse con él, y ello englobaba que no podía hacerlo ni personalmente por cualquier medio como el correo simple o el correo electrónico, o los tecnológicos antes citados, y de ninguna otra manera, pudiendo entenderse que tal comunicación existiría por el mero hecho de que en el perfil de Facebook del denunciante se accediera a comunicarse el condenado con un mero “me gusta”; ni siquiera un simplemente “¿Cómo estás?”, ya que el objetivo de ese mensaje es mantener el estado de miedo o temor en las víctima, más allá de la expresión que se lleve a cabo.
 


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CategoríaPenal
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