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La falsificación documental es un delito contenido en el Código Penal en su artículo 395, el cual emana que “el que, para perjudicar a otro, cometiere en documento privado alguna de las falsedades previstas en los tres primeros números del apartado 1 del artículo 390, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años”.

 

 

¿Qué es la falsificación y cuáles son sus categorías?

La falsedad documental es la existencia de un documento verdadero que se ha modificado de tal forma que pasa a ser un documento falso. El delito de falsificación documental consta de varias categorías, que muestra las diferentes vías por las que se puede cometer el mismo.

  • Falsedad material. Son los casos de:
    • Alteración un documento en alguno de sus elementos o requisitos de carácter esencial.
    • Simulación de un documento en todo o en parte, de manera que induzca a error sobre su autenticidad.
  • Falsedad ideológica.
    • Cuando se suponga en un acto la intervención de personas que no la han tenido, o atribuyendo a las que han intervenido en él declaraciones o manifestaciones diferentes de las que hubieran hecho. Es posible que forme parte de la falsedad material.
    • Cuando se falte a la verdad en la narración de los hechos.

En cuanto a la primera categoría de la falsedad material, uno de los supuestos es la utilización por una de las partes de la firma de la otra sin su consentimiento, de manera que se hace un uso indebido del nombre de un tercero.

El problema que se le puede plantear al juez a la hora de determinar si un documento tiene una firma real o no es enorme, de manera que es de vital importancia  la prueba que se aporte al juicio y cómo se haga. Tanto por la parte actora para demostrar el uso indebido de su firma como por parte de la parte denunciada para aportar lo contrario.

Sentencia

El Tribunal Supremo dicta sentencia el 23 de abril de 2019 reconociendo la falsificación por parte del denunciado, quien mantenía una relación mercantil de prestación de servicios con el denunciante.  Para el pago a la parte actora, se emitió una serie de títulos valores, los cuales debía firmar para obtener el importe convenido por los trabajos realizados. Sin embargo, los últimos pagarés no fueron emitidos y mediante el procedimiento “copiar y pega” el denunciado utilizó la firma del contratante para la simulación de la entrega del pago.

Es un claro caso de falsificación documental probado con los siguientes argumentos:

  • Incongruencia en la declaración del acusado.
  • El denunciado no es capaz de aportar los documentos originales cuando le son pedidos.
  • No hay testimonio alguno de la entidad bancaria ni de sus trabajadores de la presentación de tales documentos para su cobro.

Puesto que, como razona el Supremo para plantear las dudas respecto a la versión del acusado, si su versión era real podría haber aportado los correos electrónicos donde se enviaban los certificados, pero no se hacen, ni soporte testifical del banco, además de la pericial que valida la existencia de la falsedad documental. Respecto a los documentos falsificados se recoge que todos tienen el mismo sello y firma en el margen inferior izquierdo, tratándose aquéllos de reproducciones informáticas de un documento original por el sistema de “copiar y pegar”. “Y es que, en efecto, la existencia de documentos creados artificialmente para contrarrestar una reclamación de deuda tienen un análisis pericial que acredita su falsedad”.

 


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CategoríaPenal
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