STALKINGPor primera vez, el 9 de mayo de este año, el Tribunal Supremo se pronunció sobre el delito de stalking, un nuevo tipo penal introducido por la reforma del Código Penal operada en 2015 que prevé penas de cárcel de 3 meses a 2 años para aquellas personas que “acosen de forma insistente y reiterada a otro sujeto”.

¿En qué consiste el delito de stalkig?

El artículo 172.ter.2 recoge el stalking como un delito de acoso insistente y reiterado ejercido sobre una persona que modifique o altere gravemente el desarrollo normal de su vida cotidiana. Un tipo adicional de acoso que se suma a los tipos de acoso laboral (mobbing), escolar (bullying), inmobiliario (blockbusting) y cibersexual a menores (child grooming).

Este tipo concreto exige además de la insistencia y reiteración de la conducta:

  • La vigilancia, persecución busqueda de cercanía física del acosado.
  • El intento de establecer contacto a través de cualquier medio de comunicación o tercera persona.
  • Uso indebido de datos personales.
  • Atentado contra su libertad o contra su patrimonio, o contra la libertad o patrimonio de otra persona próxima.

Matices del Tribunal Supremo sobre este tipo penal:

La Sala II del Tribunal Supremo ha desestimado, por primera vez, el recurso de una mujer que quería que se aplicase a su expareja sentimental el “artículo 172.ter.2”, que castiga el nuevo delito de hostigamiento. El Tribunal entiende que el comportamiento del acosador en este caso no encaja dentro del tipo por no haber alterado el desarrollo cotidiano de la vida de la víctima.

El propio tipo penal exige la persistencia, continuidad y reiteración del acoso de forma que los comportamientos esporádicos de este tipo no podrán considerarse estrictamente delitos de stalking “por no alterar el desarrollo cotidiano del sujeto afectado”.

Además, el Tribunal Supremo recuerda en su sentencia los requisitos extrajudiciales empleados de forma habitual para conceptualizar el delito de stalking:

  • Persecución repetitiva e intrusiva.
  • Obsesión, al menos aparente.
  • Aptitud para generar temor o desasosiego o condicionar la vida de la víctima.
  • Oposición de la víctima a la conducta del “stalker”.
  • Conducta prolongada en el tiempo. En relación a este punto, algunos especialistas han fijado como guía orientativa, un periodo no inferior a un mes (además de, al menos, diez intrusiones).

En definitiva, concluye el Alto Tribunal que “estos acercamientos al fenómeno del “stalking” no condicionan la interpretación de la concreta formulación típica que elija el legislador. Se trata de estudios desarrollados en otros ámbitos de conocimiento dirigidos a favorecer el análisis científico y sociológico del fenómeno y su comprensión clínica. Pero tampoco son orientaciones totalmente descartables: ayudan en la tarea de esclarecer la conducta que el legislador quiere reprimir penalmente y desentrañar lo que exige el tipo penal, de forma explícita o implícita”.

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